
SEGUNDA PARTE Hace ya unos meses os mostraba en la primera parte de este artículo como se habían desarrollado las tareas de restauración del exterior de la torre campanario de la iglesia de San Pelayo. En esta segunda parte del artículo vamos a ver las consecuencias, tan positivas como inesperadas para muchos, que tuvieron para el templo dichas obras. Antes de ver el resultado quisiera recordar la planta de la iglesia. Como veis en la foto de debajo el edificio tiene una planta rectangular, con un crucero que no destaca y con tres naves cubiertas con bóvedas de crucería estrellada, del primer tercio del siglo XVI. A los pies, la parte izquierda en la imagen, se situaría el coro, con dos alturas, y que ocuparía según este plano dos de las tres naves del templo. En la otra nave aparece un pequeño rectángulo que es donde se situa la torre campanario.
En la foto inferior derecha podemos ver el coro de la nave norte y parte del de la nave central, ambos de dos alturas y cubiertos con bóvedas ojivales. Para los olivareños estos dos espacios, los coros bajos, apenas eran conocidos ya que se usaban como almacenes de objetos religiosos. El central, que podemos ver en la foto de la izquierda en la actualidad se encuentra tapado por una gran sarga, y el del lado norte es accesible tras superar unas rejas ya de época posterior. De este espacio nos ocuparemos más adelante ya que en la actualidad esta siendo acondicionado.
Visto esto lo más lógico sería pensar que el coro se extendería a lo largo de sus tres naves, o al menos en época gótica ya que el campanario de la iglesia tiene influencias claramente renacentistas y por tanto fue construido con posterioridad. Sin embargo, hasta hace muy pocos meses, al entrar en la iglesia y mirar a la izquierda veíamos una pared encalada y pintada con imitaciones de sillares, junto con una puerta que era la que daba acceso al campanario, al que se subía por una escalera. La restauración de la torre ha sacado a la luz algo que era lógico pensar que existiera, un coro bajo y alto, al igual que en las otras dos naves, cubiertos con bóvedas de cruceria estrellada.
Tampoco sería adecuado decir que ha sido un descubrimiento, al cruzar la puerta de acceso a la escalera del campanario ya se veía parte de la bóveda gótica, pero para los fieles se mantenía oculta como antes he dicho y también el coro alto en esta nave estaba tapiado y encalado. La restauración ha hecho posible que veamos la iglesia prácticamente como era al principio de su costrucción, y el resultado se ve en estas fotos.
El espacio que podemos ver ahora pudo ser en su día una pequeña capilla, aunque no se conservan restos que nos den algún indicio de su funcionalidad. El caso es que con posterioridad a la construcción de la iglesia se decidió levantar un campanario y, lógicamente, era necesario habilitar un acceso al mismo, mediante unas escaleras que subían más de 15 metros de altura. Las escaleras partían precisamente de este espacio recién sacado a la luz, atravesando las dos alturas del coro gracias a varios "boquetes" hechos sobre las bóvedas góticas.
Con la restauración esos huecos practicados en las bóvedas para ubicar las escaleras han sido tapados, reconstruyendo la parte dañada. En las dos fotos de arriba podemos ver como ha quedado actualmente, los nervios góticos se han reconstruido y también la clave y los plementos de piedra caliza. Según los criterios actuales de restauración, cuando se acomete una obra de estas características en la que se reconstruya una parte de una obra artística, siempre se debe poder distinguir claramente lo restaurado de lo original, algo que se ve perfectamente en este caso.
Pero la restauración de la torre no ha afectado unicamente a la capilla gótica que hemos visto anteriormente. Al haber sido eliminadas las antiguas escaleras se tenia que idear una manera alternativa de subir hasta las campanas. La empresa que se adjudicó las obras tenía muy bien proyectada la solución. Esta subida se realizaria a través del coro, una vez alli hay puertas que comunican los tres tramos de este, y al llegar al que nos interesa se hicieron varias cosas: primero se limpiaron las paredes del coro alto y se derribó el muro que ocultaba la antigua escalera. A continuación colocaron unas escaleras verticales con protección de seguridad que dan acceso a una tercera altura. Este espacio (foto de la derecha) esta completamente cerrado, sin ventanas, pero guarda una sorpresa.
Se trata de una pequeña puerta, por la que podemos entrar pero agachados, casi en cuclillas. Si nos asomamos no veremos nada, está totalmenete oscuro. La primera vez que subí a este espacio lo que se me ocurrió fue enfocar con la cámara digital y hacer una fotografía. Ya con la luz del flash, en esas décimas de segundo que dura, pude comprobar que se trataba de la cubierta de la iglesia, el espacio que hay entre las bóvedas góticas y la cubierta del edificio, estamos a más de 10 metros de altura. La foto resultante es la que se puede ver arriba, con la estructura metálica que soporta la cubierta, restaurada hace ya más de dos décadas, y con unas superficies redondeadas que sobresalen del suelo, son las bóvedas de crucería, justo debajo estan los nervios góticos. A la izquierda vemos un muro de piedra, se trata de la nave central de la iglesia que está a mayor altura que las dos naves laterales. Por tanto en la foto vemos los salientes de las bóvedas de la nave lateral sur, para situarnos, la nave que hay a la derecha nada más entrar a la iglesia.
Tras subir de nuevo por unas escaleras verticales levantamos una trampilla de madera como se ve en la fotografía y accedemos al campanario propiamente dicho. La restauración se ha notado y de que manera, es un espacio limpio, con una cubierta sólida y con unas campanas que impresionan. Además, se han colocado rejillas en los ventanales para evitar que se cuelen las palomas y deterioren la torre. Una vez aqui estamos en el lugar más alto de la iglesia de San Pelayo, pudiendo disfrutar de vistas tan buenas como la de la fotografía de debajo, con la ribera del rio Duero al fondo.
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