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ICONOGRAFÍA

Temática de las pinturas

 

Este retablo plateresco está dedicado a San Pelayo, patrón de la villa de Olivares de Duero. De esta forma, buena parte de las 51 tablas que lo componen se dedican a narrar la vida de dicho santo, siendo el resto ocupadas por las típicas y más comunes representaciones pictóricas de la vida de Cristo, así como algunos retratos de personajes bíblicos.

 

Pero, ¿quién fue realmente San Pelayo?: debemos situarnos a principios del siglo X, cuando la Península Ibérica estaba ya invadida por los musulmanes – que entraron en nuestro territorio en el año 711, aprovechando las intrigas palaciegas existentes en el débil reino visigodo – que se iban expandiendo hacia los territorios del norte. Para poder saber quién era este personaje tenemos que remitirnos a nuestra propia información española, ya que su vida no está incluida en la famosa Leyenda Áurea de Jacopo de Voragine.

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En esta tabla se muestra el momento en el que el santo es conducido por los musulmanes, que lo tenían preso, ante el califa Abd al Rahman III.

 

Abd al-Rahman III, primer califa del Al-Ándalus, en su ímpetu por expandir su dominio, penetró en una de sus correrías por Galicia, haciendo prisionero a Hermoigio, Obispo de Tuy. Lo hizo prisionero en Córdoba, y exigía una recompensa por su liberación. En este momento aparece un sobrino suyo, llamado Pelayo, que iba a ser la moneda de cambio en dicha liberación.

 

Se dice que Pelayo era un joven muy atractivo, con un espléndido físico que cautivó a Abd al-Rahman, que enseguida se vio inmerso en una atracción erótica hacia el joven. El gran califa lo quiso colmar de riquezas y ofrecimientos, incitándolo a la vez a que abandonara sus creencias religiosas cristianas en favor del sentimiento musulmán. Pelayo rechazó de toda suerte tales ofrecimientos, lo que sin duda suscitó la ira del califa, que mandó torturarlo y descuartizarlo, esparciendo sus restos por las aguas del Guadalquivir. Los cristianos del lugar que conocieron lo sucedido, se apresuraron a recuperar los restos de Pelayo, que sin duda pasaría al santoral una vez que sus restos recibieran una digna sepultura. Con posterioridad sus restos fueron trasladados a León y Oviedo.

 

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Tortura y recuperación de los restos de San Pelayo

Se conoce por documentos que dicha tortura se produjo el 26 de junio del año 925. De esta manera, la Fiesta Mayor de Olivares de Duero, en honor del citado santo, se celebra anualmente a partir de esta simbólica fecha. San Pelayo es considerado como una de las advocaciones españolas más antiguas, siendo su veneración y devoción muy acusada durante el siglo XVI.

El programa iconográfico desarrollado en el retablo sigue una disposición serial. Las pinturas se sitúan frontalmente al espectador, excepto en los salientes laterales. Aquí se presenta un saliente a modo de contrafuerte, ocupándose con pinturas el frente y también los dos costados laterales. Son en estos espacios laterales donde se disponen las tablas de más reducido tamaño de todo el conjunto, con escasa visibilidad de cara al espectador, sobre todo en los flancos que miran hacia el interior del retablo. Eso no impide que en estos espacios se ubiquen piezas de gran calidad.

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El retablo plateresco es una obra impresionante, sus cinco cuerpos y numerosas calles albergan 51 pinturas y 5 esculturas de calidad, todo ello adaptándose perfectamente a la forma poligonal del ábside mayor de la iglesia.

 

En la predela se disponen tablas de formato cuadrangular, diferenciándose de los demás cuerpos, que adoptan un tamaño mayor, y son rectangulares. En dicha predela se sitúan a lo largo de sus siete calles – si no consideramos las pinturas de los salientes laterales – el Sagrario, con relieve de la Resurrección, y las pinturas de Jeremías, Isaías, Salomón, David, la Sibila Frigia, Daniel y la única tabla que no se pudo recuperar tras el grave expolio que sufrió el conjunto, la tabla del profeta Balaán. Son por tanto pinturas con representaciones de profetas, reyes del Antiguo Testamento – David y Salomón -, y una Sibila. Los dos salientes laterales citados anteriormente, con pinturas en el frente y los dos costados, presentan pinturas de un formato menor, aunque de gran calidad, con representaciones de santos diversos.

A continuacion se ve un plano detallado del retablo en donde encontrareis, con su número correspondiente, todos y cada uno de los temas representados en las pinturas:

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1. JEREMÍAS    2.ISAÍAS     3.SALOMÓN    4.DAVID    5.SIBILA FRIGIA     6.DANIEL    7.BALAÁN   8.SAN PELAYO EN PRISIÓN   9.SAN PELAYO LLEVADO A PRESENCIA DE ABDERRAMÁN    10.SAN PELAYO ANTE ABDERRAMÁN    11.TORTURA DE SAN PELAYO     12.DECAPITACIÓN DE SAN PELAYO     13.RECOMPOSICIÓN DEL CUERPO DE SAN PELAYO     14.ANUNCIACIÓN     15.NACIMIENTO DE JESÚS   16.DORMICIÓN DE LA VIRGEN     17.CORONACIÓN DE LA VIRGEN      18.EPIFANÍA (ADORACIÓN DE LOS MAGOS)       19.PRESENTACIÓN DEL NIÑO     20.ORACIÓN DEL HUERTO      21.JESÚS ANTE PILATOS     22.CAMINO DEL CALVARIO     23.DESCENDIMIENTO DE LA CRUZ      24.ENTIERRO DE CRISTO     25.DESCENSO AL LIMBO     26 Y 27.ÁNGELES PORTADORES DE INSTRUMENTOS DE LA PASIÓN     28.SAN LORENZO     29.SAN AGUSTÍN      30.SAN JERÓNIMO   31.SAN BARTOLOMÉ    32.SAN PEDRO    33.SAN FELIPE     34.SANTIAGO EL MENOR     35.SAN JUAN BAUTISTA      36.SANTO TOMÁS APÓSTOL     37.SAN ANTÓN    38.SAN ANDRÉS     39.SAN MARTÍN      40.SAN ESTEBAN     41.SAN GREGORIO     42.SAN AMBROSIO     43.SAN MATÍAS      44.SAN PABLO      45.SAN MARCOS     46.MARÍA MAGDALENA     47.SANTIAGO EL MAYOR     48.SAN ANTONIO DE PADUA     49.MARÍA EGIPCIACA (SANTA PENITENTE)     50.SAN JUAN EVANGELISTA      51.SANTO (SIN ATRIBUTOS NI TARJETA)

 

En el lado del Evangelio, de izquierda a derecha y de abajo a arriba, aparecen San Lorenzo, San Agustín y San Jerónimo; San Bartolomé, San Pedro y San Felipe; Santiago el Menor, San Juan Bautista y Santo Tomás Apóstol; San Antón, San Andrés y San Martín.

De igual forma, en el lado de la Epístola aparecen San Esteban, San Gregorio y San Ambrosio; San Matías, San Pablo y San Marcos; María Magdalena, Santiago el Mayor y San Antonio de Padua; María Egipcíaca, San Juan Evangelista y por último un santo que aparece sin atributo ni una tarjeta que lo identifique.

 

El primer cuerpo se ve ocupado por seis tablas pictóricas que acompañan perfectamente a la gran talla central de San Pelayo, y que narran los momentos cruciales de la vida de éste. Primero aparece la imagen del encarcelamiento del santo. A continuación San Pelayo llevado a presencia del califa Abd al-Rahman III. Se cierra el lado del Evangelio con el tema de la comparecencia de Pelayo ante el califa.

 

En el lado de la Epístola se suceden los temas de la tortura del santo, la consiguiente decapitación, y la final recomposición del cuerpo por parte de unos cristianos cordobeses. Aparecen por tanto en el primer cuerpo, de una forma claramente visible hacia el espectador, que las contempla junto a la imagen del santo titular, sirviéndole como aprendizaje eclesiástico y como modelo cristiano a seguir. A pesar de ello, para los fieles debe ser más importante la creencia en un ser superior, en Dios, representado en la tierra por su hijo Jesucristo, encargado de redimir a toda la humanidad. Es por ello por lo que los dos cuerpos finales y el ático se ocupan con pinturas y esculturas alusivas a la vida de Cristo.

 

Aparecerán representadas las escenas más importantes de la vida y Pasión de Cristo, junto a varias tablas sobre la Virgen, ordenadas de la siguiente forma: La Anunciación comienza la sucesión de escenas. A continuación los temas del Nacimiento de Jesús, Dormición de la Virgen, Coronación de la Virgen, Epifanía o Adoración de los Magos y Presentación del Niño en el templo.

 

En el tercer cuerpo aparecen los temas de la Pasión de Cristo: la Oración del huerto, Jesús ante Pilatos, Camino del Calvario (estas tres escenas son las que aparecen en la foto inferior), Descendimiento de la Cruz, Entierro de Cristo y Descenso al Limbo.

 

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En el calvario aparecen de forma majestuosa las tallas de Cristo Crucificado, la Virgen y San Juan, bajo un gran arco con decoración pictórica de fondo que simula diversas arquitecturas. A los lados aparecen los ángeles portadores de los instrumentos de la Pasión de Cristo, como la cruz, la escalera, la columna donde fue flagelado, etc. Justo debajo de la talla de Cristo Crucificado se dispone, en una hornacina que abarca el tercer cuerpo y parte del segundo, una talla majestuosa de la Asunción, rodeada por ángeles.

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