
LA ESCALERA DEL CORO. 2ª PARTE.
Reportaje y fotos: J.M.
Cuando subí a la web el reportaje sobre LA ESCALERA DEL CORO ya lo deje caer, como una posibilidad. Y es que una pared tan grande como la que oculta la nueva escalera de acceso al coro de la iglesia no podía desaprovecharse de ninguna manera.
De lo que no cabe duda es que el diseño se hizo por algo, y os puedo asegurar que en ningún momento se pensó en colocar delante del paredón de madera algo que la pudiera decorar como asi ha sido el caso. Y si teneis dudas al respecto se os despejarán con solo mirar la imagen de la izquierda, en la que se puede ver claramente como una de las intenciones del proyecto de la escalera es que frontal y lateralmente diera la sensación de profundidad. De ahi que los diferentes módulos rectangulares fueran colocados en un ligero escalonamiento para conseguir precisamente esa sensación.
Si en ese artículo comentaba que no sería prudente situar en este espacio elementos decorativos de cualquier índole (pero es dificil resistirse, es como tener en la mano una brocha de pintura y delante una pared blanca) era precisamente por ese motivo.
El caso es que hace ya unos meses que, como la mayoría de vosotros sabreis, en la iglesia se llevó a cabo la ardua tarea de colocar y reubicar todos los retablos menores y tallas sueltas, incluyendo algunos cuadros y la serie de tablillas sobre la pasión de Cristo, tan habitual en las iglesias católicas. Ya hablaremos detenidamente en otro artículo de como ha quedado la iglesia de San Pelayo después de estas modificaciones, aunque si que os puedo adelantar que en general el aspecto es muy bueno, y más si tenemos en cuenta que el suelo es completamente nuevo y muchas paredes se han limpiado para la ocasión.
Ante la gran cantidad de retablos menores, llegó un momento en el que las paredes eran ya insuficientes, asi que hubo que recurrir a cualquier espacio posible y, efectivamente, el paredón de la escalera del coro no se libró de ornamentos.
En las fotografías de abajo se puede ver como ha quedado en la actualidad este espacio, decorado con un retablo de corte clasicista que alberga en su parte central un calvario escultórico. A pesar de todo, no podemos ser demasiado críticos con el resultado, al fin y al cabo es cuestión de que el ojo se acostumbre, y si antes nada más entrar en la iglesia veíamos esa enorme mole de madera, ahora la vista se nos va más a la talla escultórica del Cristo crucificado del genial Juan de Juni. Los que amamos el arte salimos ganando en este sentido ya que esta pieza fue realizada para contemplarse a poca distancia, sin efectos ópticos como el Cristo crucificado de Alonso Berruguete situado en el calvario del retablo mayor, el cual aparece desproporcionado a poca distancia, lógico si tenemos en cuenta que debe, como asi es de hecho, ser visto desde unos diez metros de altura. Como decía anteriormente el retablo tiene corte calsicista, con un único nicho central rodeado de dos culumnas de capitel compuesto romano que se sustentan sobre altos pedestales en los cuales hay pinturas con personajes bíblicos. Pero lo verdaderamente interesante es el tema central, el calvario, con tres tallas renacentistas de la Virgen, San Juan, y el citado Cristo crucificado de Juan de Juni, del cual ya hay información suficiente en el menú principal de la web. De las otras dos tallas también hablabamos en el artículo sobre El baptisterio y la capilla sur, ya que cuando se hizo la remodelación de esta capilla estas tallas fueron ubicadas aquí.
En definitiva, podemos decir que la ubicación de este retablo ha sido más que acertada, el Cristo de Juni gana mucho si lo situamos junto a otras tallas de época y estilos cercanos, y la contemplación es mucho más fácil que anteriormente cuando se situaba justo encima del arco conopial de acceso a la sacristía.
FEBRERO 2011
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