Artículo: J. M. Fotografías: Pedro Martín-J.M.
es

LA ESCALERA DEL CORO

DE LA IGLESIA DE SAN PELAYO

 

 

 

 

 

 

Uno de los artículos que me faltaba por mostraros en la web era el referido a las obras que el año pasado se realizaron para la sustitución de la vieja escalera que da acceso al coro alto de la iglesia por una nueva. Si os acordais ya os comenté la noticia un poco antes de comenzar las fiestas de San Pelayo, pero la verdad es que no sabía como abordar (o digerir) lo que en el templo se había hecho y plasmarlo en un artículo. Ya transcurridos unos cuantos meses de tal acontecimiento os comentaré la obra desde el punto de vista de un historiador del arte.

Las restauraciones son siempre difíciles, es bastante complicado que todos tengamos la misma opinión favorable sobre una actuación en nuestro patrimonio, pero al fin y al cabo las restauraciones son en la mayoría de los casos muy necesarias, y si no que se lo digan a nuestro querido retablo que si no llega a ser por una correcta actuación estaría ahora siendo pasto de los xilófagos. En un escalón inferior pero no por ello menos importante está la conservación, menos agresiva y a la larga más beneficiosa para las obras de arte. El caso que ahora nos ocupa en la iglesia de San Pelayo no es ni una restauración, ni una conservación, pasamos a un nivel más controvertido, el de la actuación.

Antes de ver el caso de Olivares pongo el ejemplo de una actuación que también produjo muy variadas opiniones al respecto. En la imagen inferior aparece la ermita románica de San Felíces de Ábalos, en La Rioja. Con el paso de los siglos la ermita llegó a perder buena parte de su espadaña, conservándose únicamente parte de un muro lateral. El equipo de restauradores que se encargó de esta obra realizó una actuación sobre dicha espadaña completándola visualmente mediante una malla metálica. La idea no es mala, aunque quizás tuviera más encanto con la espadaña derruida, es según gustos.

 

Esta actuación de todos modos es prácticamente una restauración ya que la piedra del edificio se limpió y trató adecuadamente y en la espadaña se añadieron las partes que faltaban según las normas básicas de toda restauración, que las zonas nuevas se diferencien claramente de las antiguas. Esto es algo que en el retablo de San Pelayo también se hizo durante su restauración ya que varias de las columnas abalaustradas que sirven para separar los óleos de Soreda y su taller fueron reconstruidas totalmente debido a su desaparición. Eso si, aquí lo apropiado fue hacerlas de madera, no de metal.

La escalera que sube al coro alto en nuestra iglesia de Olivares no era la original, fue un añadido realizado pocos siglos atrás posiblemente por derrumbamiento de la anterior, aunque que yo sepa no se sabe con exactitud la razón. El caso es que no era una parte original del edificio con lo cual había vía libre a una posible actuación sobre ella. Un caso muy diferente hubiera sido que la escalera datara del último gótico, estilo de la iglesia, o incluso hasta fechas posteriores al barroco, en cuyo caso las obras las habría paralizado Patrimonio con toda seguridad.

La escalera que todos hemos conocido hasta mediados del 2009 se situaba en el muro norte de la iglesia, muy cerca del butrón por el que entraron a robar en la década de los ochenta. Era de forma helicoidal, revestida por un muro semicircular que tenía únicamente dos vanos, la puerta de acceso a las escaleras y una pequeña ventana circular en la mitad de la subida. El material con el que se había construido era el adobe, una mezcla de barro y paja muy usado hasta hace unas pocas décadas, sobre todo en el ámbito rural. Por fuera los muros semicirculares se habían pintado en los mismos tonos que ocultaban la piedra caliza de la iglesia, pintura que aun hoy se conserva en buena parte del edificio. En la imagen inferior se puede ver la escalera tal y como estaba a principios del año pasado.

 

Como os habréis dado cuenta al ver la fotografía, la escalera ocultaba casi la mitad del arco carpanel o rebajado que da acceso a la capilla norte, donde originariamente se situaba el baptisterio, cuya pila bautismal aun se conserva. En este sentido si que me parece que se ha acertado con la nueva escalera ya que esa capilla ha quedado liberada, al igual que unos meses atrás quedó también libre y a la vista la capilla sur, oculta como ya expliqué en el artículo sobre EL BAPTISTERIO Y LA CAPILLA SUR. Al hacer la escalera en ese punto implicaba necesariamente calar el muro que a modo de balaustrada de piedra protege de posibles caidas a la nave de la iglesia. Afortunadamente en ese lado del coro no se conservan celosías gótico mudéjares como en la nave central, con lo cual el calado de acceso al piso superior no presentaba mayores problemas.

Las obras de acondicionamiento del nuevo suelo de la iglesia (ver artículo EL NUEVO SUELO DE LA IGLESIA) hicieron que nuestra parroquia se llenara en el primer semestre del 2009 de andamios. Antes de levantar la nueva escalera era necesario tirar abajo la vieja estructura para que dejara completamente libre todo el antiguo pavimento. Por aquel entonces Pedro Martín se pudo acercar a ojear y de paso a hacer unas fotos que ahora recuperamos para hacernos una idea del estado del templo. Sin duda lo que más impresionaba era ver el retablo de San Pelayo totalmente cubierto de plástico para protegerlo del polvo que en pocos días inundaría todo el edificio.

 

Como decía, la vieja escalera de acceso al coro fue derribada, como se ve en estas imágenes, dejando a simple vista el muro de adobe que tapaba buena parte del arco carpanel y que hasta ese momento formaba parte de la ya desaparecida construcción. Por supuesto también era visible la abertura hecha en la barandilla superior para poder acceder al coro. Al igual que en otras zonas de la iglesia, parte del muro norte, concretamente el primer tramo de la nave, fue picado para eliminar el calado y la pintura decorativa de sus paredes para dejar a la vista la piedra original del templo. Y esta fue la última imagen tomada antes de la construcción de la nueva escalera. Ya derribada la anterior sólo era cuestión de unas semanas que la iglesia estrenara nuevo suelo, con lo cual podrían comenzar las obras del nuevo acceso al coro.

 

Y hasta ahí las noticias que tuve de las obras, hasta que llegaron las fechas más esperadas por todos los olivareños, las de las fiestas de San Pelayo, días en los que veríamos por fin el resultado, y fue este:

La nueva escalera se había concebido como un gran paredón de madera de pino, de unos cuatro metros de altura, que queda adosada al muro norte de la iglesia y que por centímetros no tapa una de las escasas fuentes de iluminación natural del templo. Las ventajas de este nuevo diseño son el poco espacio que ocupa y el dejar libre de todo obstáculo la capilla del baptisterio. Pero las desventajas son mayores, a costa de hacer una escalera se ha tapado casi por completo una de las paredes del templo cuando no había tal necesidad. Personalmente creo que se habría podido hacer algo menos aparatoso, por ejemplo con una pared de madera que fuera escalonada, siguiendo el ritmo que le marcan los peldaños. En este caso se optó por ocultar a la vista la escalera mediante dos niveles de tableros rectángulares superpuestos que hacen un doble escalonamiento, hacia arriba y hacia el centro, para crear un efecto de profundidad y hacer un muro de madera algo dinámico.

La idea es buena, es moderna, pero para la iglesia de San Pelayo quizás no haya sido lo más apropiado. Cuando el visitante entraba a nuestra iglesia recibía a golpe de vista la majestuosidad de sus paredes de piedra caliza y las fuertes columnas que soportan las trabajadas bóvedas de crucería estrellada, columnas que ocultaban en parte el retablo plateresco que avanzando apenas unos pasos al frente aparece en todo su esplendor. Con las obras de la nueva escalera del coro no dejo de pensar que en parte esto se ha perdido ya que ahora parece más "majestuoso" el paredón de la escalera del coro, que nada más entrar en el templo se ve incluso cerrando los ojos. Por lo menos me consuela ver que la nueva pared de madera se queda tal cual, esperemos que no nos de por taparla con carteles con aunucios, ya sean religiosos o no. Por supuesto que tampoco algún cuadro o relieve escultórico sería muy conveniente, si el objetivo era hacer algo moderno no lo podemos inundar de antigüedades.

 

El caso es que este ha sido el resultado, una escalera moderna que si bien fue proyectada con buena intención no se ha terminado de rematar en condiciones, y como prueba os muestro esta última foto en la que vemos la chapucilla que nos han dejado. Concretamente es el remate de la obra, la unión del armazón de madera con el coro alto. La nueva pared de madera que oculta los peldaños, a diferencia de la escalera helicoidal que teniamos anteriormente, apenas tapa el arco carpanel de la capilla que tiene debajo. Al sobresalir de la pared norte justamente la mitad que la antigua construcción, en la parte superior era imposible tapar el hueco que dejó esta, con lo que en este caso optaron por hacer una unión un tanto extraña, metálica y con un pasamanos de cristal o metraquilato opaco, como se ve en parte en la fotografía superior derecha.

En definitiva, una obra atrevida pero que tuvo el respaldo de Patrimonio, la Diócesis de Valladolid y el propio Ayuntamiento de Olivares de Duero supongo, asi que a los que no nos guste demasiado esta escalera tendremos que acostumbrarnos, aunque si os soy sincero (a pesar de los "piropos" que le he echado en este artículo) yo en parte ya lo he hecho, eso si, por favor ¡que arreglen la parte de la subida y tapen de alguna forma ese empalme metálico!, creo que no es pedir mucho, ahi queda dicho.

 

 

MARZO 2010