
La villa de Olivares de Duero es una pequeña población de la provincia de Valladolid, pero se encuentra situada aproximadamente a tan sólo unos 35 kilómetros al este de la capital, con lo cual es ideal para visitarla en excursiones de un sólo día. Si salimos desde "Pucela" debemos seguir la carretera de Soria, la Nacional 122, como podéis observar en el mapa, tomando el desvío de Quintanilla de Onésimo. Desde este pueblo tan unido geográficamente a Olivares es fácil seguir las indicaciones que nos conducen al pueblo, tras atravesar el puente renacentista que une ambas localidades. Otro acceso posible desde Valladolid es por la carretera que nos conduce hacia los pueblos del Esgueva, desviándonos en Renedo en dirección a Villavañez. Este trayecto es más relajante que el anterior debido al escaso tráfico que soporta y a los bellos paisajes de los que podemos disfrutar. Desde Madrid son apenas dos horas de recorrido viniendo por la Nacional I y desviándonos en Aranda de Duero, dirección Valladolid, saliéndonos de nuevo por Quintanilla de Onésimo.
Se sitúa en la margen derecha del río Duero, el cual favorece que se concentren unas tierras muy fértiles que hoy en día son, cada vez más, plantaciones de viñas. De hecho Olivares es parte integrante de la prestigiosa Denominación de Origen Ribera del Duero, con cinco bodegas productoras de este prestigioso vino: Bodegas La Cepa Alta (LaVeguilla), Bodega Emina, Bodegas y Viñedos Recoletas, Rento y Tábula, ésta última la más reciente. En torno a un cerro (visible en la penúltima foto de esta página), que fue coronado en su día por la casa fortaleza del Abad de Valladolid, se sitúa este pueblo a una altitud de 744 metros sobre el nivel del mar, y con una extensión de 29,22 kilómetros cuadrados. Los pueblos limítrofes son: al norte, Castrillo Tejeriego; al este, Valbuena de Duero y San Bernardo, que bajo su monasterio cisterciense del siglo XII alberga en la actualidad la sede permanente de la Fundación Las Edades del Hombre; al sur, el río Duero y Quintanilla de Onésimo- en la otra margen -; y al oeste, Villabaquerín de Cerrato y Sardón de Duero ( En las proximidades de dicho pueblo nos podemos encontrar, junto a la Nacional 122, el monasterio premonstratense de Retuerta, también del siglo XII). En la foto inferior tal y como se contempla desde la carretera N-122, rodeada de viñedos, no en vano es una explotación vitivinícola en la actualidad.
En el año 1996 el censo local registraba un total de 350 habitantes. En la actualidad podemos decir que aproximadamente mantenemos una población de entre 330 ó 350 habitantes. Evolución demográfica:
Olivares de Duero se vincula al Antiguo Partido Judicial de Valoria la Buena. Esta es una de las antiguas demarcaciones territoriales que se hicieron en la provincia de Valladolid para mantener una unidad administrativa de las villas, aunque esta no fuera siempre posible. En dicho partido judicial podríamos establecer dos núcleos principales de población: por un lado los pueblos situados al norte de Valladolid, como son Cigales, Cabezón, etc. Y por otro los pueblos situados a lo largo del valle del río Esgueva.
Los pueblos que aparecen geográficamente en la cuenca del Esgueva permanecieron, con el pasar de los años, bastante unidos, favorecidos por sus buenas comunicaciones, aunque la presencia arrogante de los Señores del valle y la reducida extensión de la zona hicieron que el desarrollo socio-económico fuera menor. Por el contrario, los pueblos situados al norte de la capital vivieron un buen desarrollo económico, favorecido quizás por los cultivos de viñedo. Actualmente, como vengo diciendo anteriormente, la cultura del vino está totalmente implantada en Olivares y alrededores, siendo junto a la agricultura el motor de desarrollo de la villa.
Hay que tener en cuenta que el partido judicial de Valoria la Buena no contó con una población numerosa, y el desarrollo económico tampoco fue lo suficientemente importante como para que se concentraran una gran cantidad de obras de arte. A pesar de ello, podemos encontrar algunas manifestaciones artísticas de calidad, en muchos casos fruto del mecenazgo de una relevante personalidad, algo que, como veremos más adelante, es evidente en el caso de la villa de Olivares con el abad de Valladolid.
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