
RESTAURACIÓN DE LA ESPADAÑA DE LA ERMITA
Reportaje y fotos: Pedro Martín Niño
En el año 2008 empezamos a notar el gran deterioro que sufría el frontón partido que remata la espadaña o campanario de la ermita de la Virgen de la Estrella. La piedra se nos caía a cachos con las heladas de los primeros días de enero de 2009. Después de hacer una comprobación visual de lo sucedido, tuvimos que esperar hasta 2010 para aprovechar que la diputación de Valladolid puso en curso subvenciones para la restauración de ermitas en la provincia.
Rápidamente nos pusimos en marcha con la colaboración del Ayuntamiento de Olivares de Duero. Elaboramos una memoria de todas las deficiencias que tenía la espadaña y cursamos la solicitud. Dichas actuaciones prosperaron ya que en los primeros meses del 2011 nos concedieron la ayuda, e inmediatamente solicitamos presupuestos a empresas dedicadas a la restauración de edificios. Con la colaboración del Arzobispado elegimos un presupuesto acorde con la ayuda recibida de la Diputación y con los modestos ahorros de la Cofradía de la Virgen de la Estrella. En el Cabildo Ordinario celebrado por la cofradía pocos días después de la fiesta de nuestra patrona, se eligió a la empresa Restauraciones Pabema para llevar acabo la reparación y restauración de la espadaña de la ermita. A primeros del mes de octubre se colocaron los andamios y comenzaron las obras. La actuación consistía en el cambio de las piedras en mal estado, principalmente las de la cornisa superior. Todas las juntas de las piedras se eliminarían para hacerlas nuevas con materiales adecuados y resistentes a las inclemencias metereológicas. Asi mismo se trataría integralmente la fachada para su conservación.
Sin embargo la obra se complicó. En cuanto comenzarón a limpiar las primeras piedras vieron que estaban más deterioradas de lo que en un principio parecía. Las restauraciones realizadas en la espadaña en épocas anteriores habían hecho más daño que beneficio, ya que ante las diferentes oquedades en los sillares o la falta de piedra, optaron por rellenar los huecos existentes con cemento y ladrillo. Esto con el paso de los años ha sido uno de los motivos fundamenteles por los cuales hace un par de años hubo desprendimientos en la cornisa. Estos materiales son de por si resistentes, pero en este caso su combinación con la piedra caliza, con las lluvias, vientos y humedades hacen que a la larga sean perjudiciales para la piedra, produciéndola fisuras, agrietándola, y en consecuencia condenando a la piedra a una vida más corta.
El aparejador del Arzobispado hizo una segunda valoración de la obra y junto con la dirección de la cofradía, el Ayuntamiento de Olivares y miembros de la dirección de obras del Arzobispado realizaron un nuevo presupuesto en el cual lo más importante sería fijar el objetivo de hacer una actuación con garantias de que durase en el tiempo y fuera la más adecuada para esas circustancias, independientemente de lo que pudiera encarecer el presupuesto inicial.
El Arzobispado de Valladolid planteó una posible solución ante dicho encarecimiento del presupuesto. Concederían un préstamo sin intereses para que la villa pudiera proseguir las obras a pesar del elevado costo. Y así se ha decidido hacer, de forma que a día 10 de noviembre las obras están muy avanzadas. Hoy hemos hecho otra visita con el aparejador del arzobispado y está a falta de rematar la parte superior con una protección de plomo para evitar su deterioro, protegiendo las partes más expuestas a las inclemencias del tiempo. En breves fechas quedará terminada, si el tiempo no lo impide, y podremos ver el resultado de la intervención realizada. Será entonces cuando casi con toda seguridad se convoque un cabildo extraordinario en la cofradía para explicar a los diferentes cofrades los pormenores de la restauración.
NOVIEMBRE 2011
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