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Artículo: Jorge Martín

Fotografías: J.M. y vinoslaveguilla.com

Uno de los objetivos que me marcaba a la hora de hacer esta serie de artículos sobre las bodegas de nuestra villa era que todos tuvieramos de ellas una visión más cercana, y de ahi que me decidiera a visitar todas y cada una de las bodegas personalmente. Laveguilla ha sido la primera que he visitado, a principios del mes de septiembre, cuando ya estaban preparándose para una vendimia que a pesar de la crisis de este año 2009 promete ser buena en cuanto a cantidad y calidad de la uva recolectada. Epifanio García, encargado de la bodega, me mostró personalmente unas instalaciones que en parte ya me eran conocidas ya que allá por el año 1998 tuve en sus tierras mi primera y única experiencia como vendimiador.

Sin duda la agricultura es uno de los motores económicos de Olivares de Duero, y más desde principios de los años 90 cuando empezaron a aparecer las primeras bodegas por la zona. En este sentido los vinos de Laveguilla fueron los primeros caldos con denominación de origen Ribera del Duero elaborados integramente en nuestra villa. Fue allá por el año 1991 cuando Viñedos y Bodegas La Cepa Alta surgió como un proyecto de explotación vitivinícola que se consolidaría con los años y que a día de hoy es considerada una de las bodegas más importantes de la zona, al menos por la calidad de sus vinos. La primera añada se remonta a 1992, elaborando por entonces un vino joven madurado unos meses en barricas de roble. Años más tarde la bodega empezaría a comercializar sus Crianzas, Reservas y Grandes Reservas, ampliándose a día de hoy la gama de vinos con Laveguilla Selección (imagen inferior central).

 

La bodega se encuentra situada en un lugar estratégico, tanto las instalaciones como sus tierras, a escasos metros del río Duero. Esta cercanía es un factor importante ya que permite un control diario de la uva, que se mima hasta el momento de su recolección. Una vez que cruzamos el puente renacentista que une nuestra localidad con la vecina Quintanilla de Onésimo, a mano izquierda, nos topamos directamente con las primeras hectáreas de viñas que posee La Cepa Alta, contando con un total de 39 hectáreas repartidas en varias tierras que tienen un denominador común: su fertilidad gracias a su proximidad al río Duero. La variedad de uva predominate es el Tempranillo, aunque también se cultiva la Cabernet Sauvignon.

 

La elaboración de sus vinos tintos requiere de unos procesos que son comunes para la mayoría de las bodegas. El primer paso es la recolección del fruto, la vendimia propiamente dicha. En La Cepa Alta cuentan en la actualidad con dos métodos, por un lado la recolección manual en cajas de 20 kilos que son depositadas con cuidado en remolques acondicionados para no dañar la uva. Y por otro y no desde hace mucho tiempo se ha incorporado la recolección con maquinaria, aunque únicamente para los viñedos que se encuentran alrededor de la bodega. Por lo que me ha contado personalmente Epi la máquina da muy buenos resultados y no daña la uva, además tiene la ventaja de la rapidez, eso si, quita mano de obra.

Una vez que la uva llega a la bodega esta se deposita con cuidado en la tolva, situada cerca de la entrada para facilitar la labor. Una vez alli el fruto es conducido a la despalilladora, una maquina que consigue con leves movimientos separar el fruto del esqueleto, vaciando los racimos. Unos conductos dirigirán las ramas hacia el exterior y las uvas directamente hacia los depósitos cilíndricos en los que se produce la fermentación. Laveguilla cuenta con más de media docena de estos depósitos cilíndricos de acero inoxidable que tienen una capacidad para unos 20.000 litros y que poseen un circuito interno de refrigeración que mantiene el contenido a no más de 20º de temperatura.

La fermentación dura aproximadamente unos 20 días, en los que el enólogo hace los pertinentes análisis para controlar que se produzcan de forma natural los intercambios de sustancias, obteniendo lo mejor de cada fruta. Una vez que ha concluido la fermentación los contenedores cilíndricos son vaciados. En la parte inferior aparecerán los restos de la uva, los denominados hollejos que son extraidos manualmente e introducidos en una prensadora que logrará extraer un vino que será añadido al logrado mediante la fermentación.

El siguiente paso es la crianza. En la parte posterior de Laveguilla se encuentra la espectacular nave de crianza, un recinto con unas 400 barricas de roble francés y americano que son utilizadas en función del tipo de vino que se quiera conseguir ya que cada madera le dará un toque distinto. Aquí el vino reposa en una sala acondicionada para mantener una temperatura y humedad correctas y así garantizar la producción de un buen vino. La bodega sigue las normas marcadas por la Denominación de Origen Ribera del Duero en cuanto al tiempo que los vinos han de madurar en las barricas. En este caso el tinto joven madura en roble unos 4 meses, el crianza alrededor de 13, el reserva sobre los 24 meses en barrica y Laveguilla Selección ronda los 18.

El proceso se termina con el embotellamiento, con las botellas en reposo horizontal durante un determinado tiempo para que a través del corcho el vino expulse parte del alcohol y a su vez el oxígeno pueda penetrar en su interior. A continuación se pone el capuchón que protege el corcho, se etiqueta y se introduce en las cajas, empaletizándolas y preparándolas para su distribución y consumo.

En la página web de la bodega, www.lacepaalta.com encontrareis más información sobre todos los productos que elabora, incluyendo también un gelée de vino, una mermelada que una empresa exterior elabora de forma artesanal para ellos utilizando pectina de manzana, ácido cítrico, azúcar y vino Laveguilla Reserva 1999, lo he probado y es realmente muy recomendable.

 

En conclusión, Viñedos y Bodegas La Cepa Alta puede presumir de ser la bodega más antigua de Olivares, y una de las que elabora los vinos más sabrosos al paladar. Además es un muy buen representante de nuestro pueblo ya que la etiqueta de su vino Laveguilla lleva impreso en dibujo nuestra querida iglesia de San Pelayo. Quizás el pero sean las instalaciones, con ciertos elementos algo antiguos ya si los comparamos con los de las recientes bodegas que han abierto por la zona, pero eso no impide que consigan una gran producción de vinos de calidad como así lo atestiguan los recientes premios conseguidos, entre ellos el Zarzillo de Oro.

 

SEPTIEMBRE 2009