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Desde Olivares de Duero, en coche apenas nos llevará un cuarto de hora llegar hasta las ruinas de este desaparecido monasterio. Se encuentra en el término municipal de Cogeces del Monte, a unos 14 kilómetros de la villa. Desde aquí es muy fácil llegar, en primer lugar atravesaremos la vecina Quintanilla de Onésimo en dirección Valladolid y antes de salirnos de esta localidad giraremos a la izquierda por la carretera VA-203 dirección Cuéllar. A unos 4 kilómetros de Cogeces, subiendo hacia la llanura, nos encontraremos las ruinas a mano izquierda.
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La zona en la que se ubicó esta antigua comunidad de monjes cistercienses no es fruto de la casualidad. Los monjes eligieron estas tierras ya que en ellas podían tener todo lo que necesitaban para su austera vida. En primer lugar disponían de abundantes piedras para la construcción de sus monasterios, y es que son numerosas las canteras de piedra y yeso que se reparten por estos montes castellanos. La riqueza y la subsistencia de estas comunidades estaba condicionada a la fertilidad de las tierras de cultivo, para lo cual la total disposición de agua para su regadío era fundamental. La proximidad con la ribera del río Duero y una extensa y efectiva red de canales y arroyos garantizaban unas prosperas cosechas.
Es por ello por lo que en la década de los cuarenta del siglo XII, los monjes cistercienses eligieron estas tierras para la fundación de sus comunidades. En 1141 fundaban Santa María la Real (Sacramenia), en 1143 Santa María de Valbuena, y en 1147 el que ahora nos ocupa, el de la Armedilla.
La Armedilla debe su fundación a monjes cistercienses venidos de la vecina localidad de Sacramenia, a petición de Concejo de Cuéllar. Esta denominación puede deberse a la existencia de un pequeño templo excavado en la roca en el que se veneraba la imagen de la Virgen de la Armedilla. En la actualidad esta talla románica se encuentra en la iglesia de Cogeces del Monte.
Sin embargo la comunidad de monjes cistercienses apenas duró un par de siglos. Los documentos que nos hablan de este monasterio datan desde 1402, fecha en la que el señor de Cuéllar, el infante Don Fernando de Antequera, dona este antiguo asentamiento de los monjes blancos a los monjes de la Mejorada de Olmedo, con el fin de que fundaran aquí un monasterio Jerónimo. No se tienen noticias escritas de lo que le pudo pasar a la antigua congregación, lo cierto es que fueron varios los factores que hicieron desaparecer en la Europa medieval a numerosas comunidades, entre ellos la Gran Peste, que en el año 1348 asoló nuestro continente dando muerte a un tercio de la población.
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Las ruinas que se conservan en la actualidad pertenecen a las obras que entonces, ya en estilo gótico en su mayoría, hicieron estos monjes jerónimos.

Durante el siglo XVI se levanta la iglesia, entre los años 1511 y 1552, con lo cual son apreciables dos estilos principales. Por un lado el gótico tardío como se observa en las bóvedas de crucería estrellada, los arcos apuntados y el remate de la espadaña. Las bolas que bordean la cornisa y la espadaña son muy típicas de las construcciones del gótico tardío de época de los Reyes Católicos. Y por otro lado el estilo que comienza a florecer en la España rural en la primera mitad del siglo XVI, el plateresco, que se aprecia fundamentalmente en la portada de la iglesia, actualmente en la Casa Cervantes, en Valladolid.
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La iglesia, al igual que todo el conjunto, está actualmente en ruinas, no obstante permanecen en pie buena parte de sus muros, dejándonos ver que fue un templo de planta de cruz latina, de una nave y con ábside plano y ligeramente elevado. En su interior albergó desde 1552 la talla románica de la Virgen de la Armedilla, anteriormente custodiada por un ermitaño en la cueva colindante, y posteriormente trasladada a una pequeña iglesia del siglo XV que comunicaba con dicha cueva.
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Junto a él existía un claustro del siglo XV que fue profundamente renovado en la centuria siguiente, sabiendo que llegó a tener tres alturas en torno a las cuales se organizaban el resto de las dependencias del conjunto, refectorio, dormitorios, talleres, etc.
También por estas fechas se reformó el palacio de los Duques de Alburquerque, señores de Cuéllar que tenían aquí su residencia temporal y que gozaron durante varios siglos del patronato del monasterio. Además, el conjunto disponía de edificios como el dormitorio de los novicios, un palomar, y diversas dependencias y huertas.
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Así pues, el Monasterio de Santa María de la Armedilla vivió su mayor apogeo entre los siglos XV y XIX, siendo precisamente en este último cuando se abandonó dicho asentamiento. Al igual que en la mayoría de monasterios de la zona, las desamortizaciones del primer tercio del siglo XIX, fundamentalmente la de Juan Álvarez Mendizábal en 1835, hicieron desaparecer del mapa a estas congregaciones, provocando que sus bienes fueran a parar a los más diversos sitios, como el retablo mayor de la iglesia, de estilo barroco y que fue a parar a la cabecera de la iglesia de Nuestra Señora del Manto, en Riaza (Segovia). Como ya decía al principio, la portada de la iglesia, inspirada en el Palacio de Santa Cruz de Valladolid, se encuentra ahora en la Casa Cervantes en Valladolid. Esta portada tenía un tímpano decorado con un relieve con el tema del Llanto sobre Cristo muerto, ahora en un museo de Kansas (EEUU). Dentro de la iglesia había una sillería de coro con 57 asientos que ahora se reparten entre la iglesia de Rueda (Valladolid) y el Museo del Louvre (París).

Fotografía: Dani Martín
En la actualidad este monasterio vuelve en parte a revivir el esplendor del pasado gracias a la romería que se celebra en verano, concretamente el tercer fin de semana de agosto, desde el año 1990. En ella, los vecinos de Cogeces del Monte y numerosos visitantes de villas cercanas aprovechan este día para honrar a la Virgen de la Armedilla, cuya talla se desplaza en romería hasta una pequeña ermita moderna, construida para la ocasión, junto a la antigua iglesia en la que siglos atrás fue venerada.

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